Mitos sobre el bilingüismo: primer mito

El uso de dos  idiomas va a resultar confuso para los niños, quienes los van a terminar mezclando

Barbara Zurer Pearson, investigadora en la Universidad de Massachusetts y autora del libro Raising a Bilingual Child, asegura que a tan solo días de haber nacido los bebés pueden distinguir varios idiomas, especialmente si son idiomas muy diferentes (como inglés y árabe) pero les resulta más difícil diferenciar entre idiomas similares (como inglés y holandés). Sin embargo, desarrollan la habilidad de hacerlo a los seis meses de edad. Kendall King, profesora en la Universidad de Georgetown y Lyn Fogle, profesora en la Universidad del Estado de Mississippi, afirman que hay investigaciones que indican que la capacidad de alternar idiomas, a la que se refiere en el ámbito académico como “intercambio de códigos”, es una señal del dominio de dos idiomas y no una señal de confusión. Aseguran también que desde los dos años los niños son capaces de alternar idiomas de manera socialmente apropiada. En otras palabras, los niños intercambian idiomas solo cuando interactúan con otras personas que hablan los dos idiomas, no lo hacen con personas monolingües. Y aclaran que los niños tendrán una mayor tendencia a intercambiar códigos si crece en un ambiente donde el intercambio de códigos es práctica común. Pearson aclara que los expertos coinciden en que mezclar idiomas es algo temporal y desparece a medida que el niño desarrolla vocabulario en ambos idiomas y destaca que algunas personas mezclan los idiomas a propósito porque les gusta más la palabra o la frase en el otro idioma.  

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